Fábulas con zorras


Las zorras a la orilla del río Meandro.

Se reunieron un día las zorras a orillas del río Meandro con el fin de calmar su sed; pero el río estaba muy turbulento, y aunque se estimulaban unas a otras, ninguna se atrevía a ingresar al río de primera.
Al fin una de ellas habló, y queriendo humillar a las demás, burlábase de su cobardía presumiendo ser ella la más valiente. Así, saltó al agua atrevida e imprudentemente. Pero la fuerte corriente la arrastró al centro del río, y las compañeras, siguiéndola desde la orilla le gritaban:
- ¡ No nos dejes hermana, vuelve y dinos cómo podremos beber agua sin peligro !
Pero la imprudente, arrastrada sin remedio alguno, y tratando de ocultar su cercana muerte, contestó:
- Ahora llevo un mensaje para Mileto; cuando vuelva les enseñaré cómo.

Moraleja: Por lo general, los fanfarrones siempre están al alcance del peligro.

La zorra y el cocodrilo

Discutían un día la zorra y el cocodrilo sobre la nobleza de sus antepasados.
Por largo rato habló el cocodrilo acerca de la alcurnia de sus ancestros, y terminó por decir que sus padres habían llegado a ser los guardianes del gimnasio.
- No es necesario que me lo digas - replicó la zorra-; las cualidades de tu piel demuestran muy bien que desde hace muchos años te dedicas a los ejercicios de gimnasia.

Moraleja: Recuerda siempre que lo que bien se ve, no se puede ocultar con la mentira.

La zorra y el cuervo gritón.

Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se retiró a un árbol. 
Lo vio una zorra, y deseando apoderarse de aquella carne empezó a halagar al cuervo, elogiando sus elegantes proporciones y su gran belleza, agregando además que no había encontrado a nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves, pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz.
El cuervo, para demostrarle a la zorra que no le faltaba la voz, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes gritos.
La zorra, sin perder tiempo, rápidamente cogió la carne y le dijo:
- Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría realmente para ser el rey de las aves.

Moraleja: Cuando te adulen, es cuando con más razón debes cuidar de tus bienes.

La zorra y el mono coronado rey

En una junta de animales, bailó tan bonito el mono, que ganándose la simpatía de los espectadores, fue elegido rey.
Celosa la zorra por no haber sido ella la elegida, vio un trozo de comida en un cepo y llevó allí al mono, diciéndole que había encontrado un tesoro digno de reyes, pero que en lugar de tomarlo para llevárselo a él, lo había guardado para que fuera él personalmente quien lo cogiera, ya que era una prerrogativa real.
El mono se acercó sin más reflexion, y quedó prensado en el cepo.
entonces la zorra, a quien el mono acusaba de tenderle aquella trampa, repuso:
- ¡ Eres muy tonto, mono, y todavía pretendes reinar entre todos los animales !

Moraleja: Nunca te lances a una empresa, si antes no has reflexionado sobre sus posibles éxitos o peligros.