El Lobisome de Ourense.


En Cervantes (Lugo) vivía un hombre que tenía un hijo al que le gustaban mucho las fiestas y las romarías. El padre pensaba que apenas rabajaba y un día que el hijo quería ir a la romaría de Piedrafita tuvieron una discusión.

Al final el padre, invocando a Dios, le dijo que iba detrás de las lobas al igual que iba detrás de las chicas. El hijo no le hizo caso y a la noche, cuando volvía de Piedrafita, empezó a sentirse raro y se tranfromó en un lobo a la luz de la luna.

Pasaron los días y el padre no sabía nada de su hijo pero le llegaban 
noticias de los ataques de un lobo a los rebaños de la región. Preocupado por la maldición que le echara al hijo, el padre fue a consultar a una meiga que le dijo que invocar a Dios era muy peligroso y que su hijo volvería a la normalidad si le rajaba en el lomo sin herirle de muerte.

Esa misma noche el padre, arrepentido por lo que hizo, se escondió cerca de un rebaño hasta que de las sombras salió el lobo. El padre se acercó sigilosamente al lobo que en aquel instante estaba devorando a un cordero y le rajó con una cuchilla de afeitar en el lomo. El lobo gritó de dolor y el padre, agarrado fuertemente a la bestia, emepzó a llorar y a pedirle perdón por lo que le había hecho. En ese instante el lobo empezó a transformarse otra vez en humano y los dos volvieron a casa felices porque la maldición había desaparecido.

Debemos agradecer a Jose Luis Novoa la aportación de esta magnífica leyenda del folclore gallego.