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De la
unión de Pandora y Epimeteo nació Deucalión que casó con Pirra y fueron
reyes de Tesalia. Tan buena era la condición de los esposos que cuando Zeus
castigó con el diluvio a los hombres los salvó a ellos refugiándolos en
el monte Parnaso. Cuando las aguas desaparecieron salieron del refugio y
vieron el mundo desolado. Preguntaron a Zeus: -¿Qué debemos hacer? -
Coged los huesos de vuestra abuela y tirarlos tras de de vosotros al caminar A
Deucalión le pareció irreverente, para con su abuela, lo mandado. Pirra,
siempre más sensitiva, dijo a su marido: -Siendo la Tierra la madre de
los hombres ¿No debemos ofertarle los huesos? Y, así lo hicieron, y de
los huesos que tirase Deucalión nacieron los hombres, y de los huesos
arrojados por Pirra nacieron las mujeres.
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